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El espejo rectangular, cuadrado o de canto pulido sigue siendo la solución más sensata para la mayoría de baños españoles. No compite con el mueble, se adapta a muebles de 60, 80, 100 o 120 cm, tolera cualquier tipo de lavabo y convive con baños clásicos, rurales o contemporáneos. En esta colección rastreamos los formatos lisos: rectángulos reversibles con LED, redondos de canto pulido o con marco de aluminio y espejos simples sin marco.
En nuestra clasificación, un espejo simple es toda pieza de geometría básica —rectángulo, cuadrado o círculo limpio— sin relieves, recortes ni asimetrías. Son modelos pensados para integrarse sin fricción en cualquier proyecto, a diferencia de la colección de espejos con formas especiales, donde la silueta es el argumento principal. Su ventaja: no caducan estilísticamente y se llevan bien con todo tipo de muebles.
El rectángulo reversible, montable en vertical u horizontal con el mismo anclaje, es el formato más pedido. Modelos como el B-906 o B-908 vienen con tira LED interior y sensor táctil. Se eligen para muebles de 80-120 cm y para espacios donde se quiere flexibilidad de montaje. Casan perfectamente con muebles de baño suspendidos contemporáneos.
El canto pulido y el canto biselado son dos acabados diferentes. El pulido es una arista perpendicular rebajada al tacto; el biselado es un corte en ángulo de 1-3 cm que genera un efecto de luz. Ambos van sin marco metálico y se fijan con ganchos ocultos o cinta estructural. Son la solución más depurada y la de más larga vida estética.
El formato redondo con marco fino de aluminio anodizado (negro, oro cepillado, oro rosa) es la cara más tendencia de esta categoría. Técnicamente sigue siendo un espejo simple —sin recortes ni asimetrías—, pero añade un marco de 15-20 mm que enmarca la pieza. Se coordina con la grifería de lavabo del mismo acabado para dar coherencia cromática.
La elección parece trivial pero no lo es: proporción, orientación del paño, si quieres luz integrada o luz externa y el acabado del canto son las cuatro variables que cierran la compra.
Regla base: espejo entre el 80% y el 100% del ancho del mueble. En rectángulos estrechos (60×80) funcionan sobre lavabo de 60; los 80×100 van bien en muebles de 80-90; los 100×120 cubren 120 cm de encimera. En cuadrados, el lado suele coincidir con el ancho del mueble para un efecto limpio.
El montaje reversible permite decidir en obra. Vertical se percibe más presente y funciona en paredes estrechas entre armarios; horizontal abre visualmente el baño y es mejor compañero para muebles largos o dobles lavabos. Los LED de los modelos reversibles vienen en tres tiras que funcionan igual en ambas orientaciones.
Un espejo simple sin iluminación baja de precio casi un 40% respecto al mismo formato con LED. Tiene sentido cuando el baño ya dispone de apliques laterales o de buena iluminación cenital. Si el único punto de luz está en el techo y cae detrás del usuario, el LED en el espejo deja de ser un lujo y pasa a ser imprescindible para uso diario.
Los cantos pulidos aportan ligereza y son infalibles en baños con mucho detalle decorativo. Los marcos de aluminio (negro, oro cepillado, oro rosa) aportan carácter y necesitan coordinarse con la grifería y los tiradores. Evita mezclar tres acabados metálicos en el mismo baño: uno para marco, otro para grifería ya es límite.
Aunque se trata de un producto aparentemente básico, bajo el vidrio hay decisiones que marcan la diferencia entre un espejo que dura quince años y uno que oscurece en el canto al tercer invierno.
La calidad básica es una luna float de 4-5 mm con capa de plata y doble protección antioxidante. Busca referencias a norma UNE-EN 13726-1 (reflectancia) o menciones a plata protegida frente a humedad. Las lunas finas (3 mm) tienden a deformar ligeramente la imagen en piezas grandes, mientras que 5 mm dan una reflexión perfectamente plana incluso en 120 cm de ancho.
En modelos con iluminación, la tira LED va emboquillada por detrás y emite por una zona arenada al ácido. Características que conviene comprobar en la ficha: temperatura de color 3000-6500 K con CCT switch, sensor táctil on/off con memoria, función antivaho opcional, driver integrado con protección IP44 y cumplimiento del IEC 60364-7-701 en la instalación eléctrica del baño.
Los marcos de aluminio anodizado de 15-20 mm son estables al vapor y no oxidan. En modelos con marco de DM lacado (menos frecuente en simples) hay que vigilar el sellado del canto. La subestructura de fijación suele ser una placa metálica atornillada a la pared donde el espejo encaja; en piezas grandes es doble para evitar torsión.
Instalar un espejo simple es más sencillo que uno con forma, pero conviene no saltarse pasos básicos si quieres evitar revisiones futuras.
Verifica que la pared está aplomada y que no hay ninguna tubería o caja enterrada en la zona de taladro. En reforma reciente, el clásico truco del detector magnético puede fallar frente a arquetas de PVC: una foto del momento de la obra vale oro. La altura de replanteo habitual es centro del espejo a 155-165 cm, con la base a 20 cm de la encimera.
Los rectángulos reversibles se fijan con dos perfiles horizontales paralelos o con cuatro puntos en las esquinas. En los modelos LED la caja de conexión (IP44) debe quedar oculta detrás del espejo, con cable de 3 polos y tierra. Siempre a través de protección diferencial. Si combinas el espejo con un espejo con almacenaje adyacente, calcula una separación mínima de 10 cm entre ambos para que el camerino pueda abrir sus puertas sin interferir.
Evita amoniaco y limpiadores agresivos: acaban penetrando por el canto y deteriorando la capa reflectante. Usa microfibra humedecida y, si hay cal, alcohol isopropílico al 70%. Seca siempre el canto tras cada limpieza. En marcos metálicos, nada de abrasivos: un paño suave y seco es suficiente.