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El camerino es el híbrido que muchos baños necesitan y no saben pedir: por fuera funciona como espejo frontal sobre lavabo, por dentro es un armario con baldas y, en los modelos más completos, enchufe Schuko y puerto USB. Es la pieza que resuelve el eterno problema del neceser desordenado sin sumar muebles bajos.
Un camerino es un armario-espejo: cuerpo de mueble empotrado o adosado con puertas cuya cara externa es espejo. Se monta encima del lavabo, suele venir con LED integrado en perfil frontal o perimetral, y ofrece entre 10 y 20 cm de profundidad interior para guardar perfumería, cosmética o medicamentos. Es la alternativa natural cuando no caben columnas bajo lavabo o cuando se quiere liberar la encimera. Si solo buscas superficie reflectante, tienes los espejos simples o los espejos con formas especiales; el camerino solo se justifica cuando el almacenaje importa.
Modelos compactos de 40-60 cm, diseñados para baños pequeños o de cortesía. La única puerta abatible incorpora el espejo frontal y, dentro, habitualmente dos o tres baldas de vidrio o melamina. El Camerino Nox de Manillons Torrent, por ejemplo, es un redondo LED con una sola puerta y base idónea para aseos de 3-4 m².
El formato más habitual: 60-80 cm de ancho con apertura simétrica. Garantiza un aprovechamiento del volumen interior excelente y permite dedicar un lado a cosmética y otro a medicamentos. Coordina perfectamente con muebles de baño de 80 cm en esquema clásico.
Solución para baños con doble lavabo o encimeras largas. El Camerino Gan de Manillons Torrent, disponible en 60, 80, 100 y 120 cm, escala desde una puerta hasta tres según metraje. La puerta central suele ser fija como espejo principal, con las laterales abatibles.
Más factores en juego que en un espejo plano: medida, profundidad, electricidad interior, sentido de apertura y estética del frontal.
El camerino debe ir centrado respecto al lavabo. Lo óptimo es que el ancho del camerino iguale o sea 10-20 cm menor que el ancho del mueble inferior. En baños muy estrechos se prefiere un camerino más estrecho que el mueble para dejar algún centímetro de margen visual lateral.
Los camerinos de baño estándar tienen entre 12 y 20 cm de profundidad. Con 12 cm guardas frascos pequeños, tubos y blisters de medicamento; con 17-20 cm caben ya cajas de perfume, botes de colonia y neceseres. Si el baño es muy estrecho, puedes empotrar el camerino en el tabique sacrificando parte del ladrillo interior y ganando profundidad sin perder paso.
Los modelos más completos incluyen una toma Schuko y un puerto USB en el lateral interior. Es el detalle que convierte el camerino en cargador oculto de cepillo de dientes eléctrico, maquinilla o secador pequeño. Requiere instalación eléctrica pasante, IP44, conforme a IEC 60364-7-701.
La luz LED puede ir en un perfil frontal superior (típico de camerino clásico) o rodear el marco completo del espejo frontal (modelos más recientes como Nox o Mint). El perimetral da luz más difusa y equilibrada para maquillaje; el frontal rinde más en proyección hacia la encimera.
Aunque por fuera todos se parecen, la diferencia entre un camerino de gama de entrada y uno de calidad está en herrajes, juntas y la calidad de la soldadura del vidrio al cuerpo.
Los mejores camerinos llevan cuerpo de aluminio anodizado o de MDF hidrófugo lacado, con baldas de vidrio templado de 5-6 mm. El aluminio resiste mejor los ambientes húmedos; el MDF hidrófugo permite lacados de color más cálidos. Busca indicación expresa de melamina o tablero hidrófugo: una melamina no hidrófuga se degrada en el canto en pocos años.
Las bisagras ocultas con freno amortiguado son obligatorias en un camerino moderno. Evitan el golpe de cierre y prolongan la vida del espejo. Marcas como Blum, Salice o Häfele son referencia. Un camerino sin amortiguación en las puertas es un candidato seguro al portazo y al desajuste en el primer año.
Los LED del camerino suelen ser módulos sellados con CCT switch 3000-6500 K, sensor táctil en lateral o frontal, función dimmer y, en los más completos, antivaho. Si te preocupa el consumo, revisa que el driver sea clase A++ o equivalente. El CRI por encima de 90 es clave si uses el camerino para maquillaje.
Los camerinos modernos casi todos se adosan a pared: basta anclaje con tacos M6/M8 y caja eléctrica detrás. Si prefieres un acabado más integrado, existen versiones para empotrar en tabique seco o ladrillo hueco, que requieren hueco de obra con 3-5 cm de margen. El empotrado es estéticamente superior pero obliga a una decisión de obra temprana.
La alimentación LED y la toma interior Schuko comparten una misma caja estanca detrás del camerino, con línea protegida por diferencial de 30 mA. Deja siempre una holgura de cable de al menos 30 cm para manipulaciones futuras.
Evita guardar frascos de perfume con gotas en la base: dañan la melamina aunque sea hidrófuga. Limpia las baldas de vidrio con microfibra humedecida y, una vez al año, revisa el apriete de las bisagras. Si la puerta empieza a rozar, casi siempre se resuelve con el tornillo de regulación de la bisagra.