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Explora una selección exhaustiva de grifos de lavabo, desde el monomando compacto hasta el grifo alto para lavabo sobre encimera. Latón macizo, cartucho cerámico de 35 mm y acabados cromo, negro mate, oro cepillado y oro rosa para integrarse en cualquier proyecto de baño.
El grifo de lavabo es el mezclador que más usas en casa. Abrir, cerrar, regular, enjabonar y enjuagar: un buen monomando sostiene miles de ciclos al año sin perder precisión ni caudal. En esta categoría encontrarás grifos de lavabo de todas las alturas, con diferentes sistemas de instalación y en los acabados más buscados.
Es la referencia universal para lavabos empotrados o semiencimera. Caño de altura media (120-170 mm), maneta ergonómica y cartucho cerámico de 35 mm. Si buscas coordinar con el resto del baño, elige un grifo monomando de la misma colección que tus grifos de bidé para mantener unidad estética en sanitarios.
Para lavabos tipo bol, que quedan por encima del plano del mueble, necesitas un grifo monomando alto (altura 200-260 mm). El caño debe superar el reborde del lavabo y caer con ángulo suficiente para que el agua no salpique fuera. En este grupo predominan los modelos de Imex con acabados PVD muy estables.
Se instala antes de alicatar. El cuerpo queda oculto en el tabique y al exterior solo aparecen el caño y la placa. Es la opción más minimalista para un baño contemporáneo y libera toda la encimera para organizar jaboneras, dosificadores o toalleros. Exige planificación previa de albañilería.
El grifo bimando conserva dos mandos separados para agua fría y caliente; combina con baños clásicos y reformas con mueble de madera. El grifo cascada abre el caño en una lámina abierta de agua, un gesto espectacular que funciona muy bien con lavabos de cristal o porcelana minimalistas.
Un grifo acertado cuida la estética, pero sobre todo respeta la anatomía del lavabo, el confort de uso y el consumo hídrico. Estos son los factores que marcan la diferencia entre un grifo que dura décadas y uno que empieza a gotear en dos años.
Medir el lavabo es el primer paso. En lavabos sobre encimera el grifo debe quedar 40-80 mm por encima del reborde y el caño debe salir horizontal para minimizar salpicaduras. En lavabos empotrados basta con un grifo monomando estándar. Si el lavabo es muy pequeño, busca un grifo bajo con aireador orientable que no desborde agua al cerrar.
Los grifos de lavabo modernos rinden 5 l/min sin sacrificar sensación de caudal gracias al perlizador antical. Con tecnologías tipo EcoSmart o un tope intermedio tipo EcoStop, puedes ahorrar hasta un 40 % de agua sin apenas notarlo. Revisa que el fabricante declare la clase WELL y, si procede, la UNE-EN 200.
Monomando a encimera (un orificio), bimando a encimera (tres orificios), empotrado a pared (cuerpo oculto) o bimando a pared clásico. Cada tipología implica medidas distintas y, en el caso del empotrado, coordinación con el albañil antes de alicatar. Para complementar la instalación revisa los accesorios para grifería como flexos, desagües y válvulas.
El cromo brillo es el más universal. El negro mate y el oro cepillado dominan las reformas actuales. Para un baño coordinado, mantén el mismo acabado en el grifo de lavabo y en los grifos para bañera o ducha. Si usas un grifo en negro mate, confirma que los toalleros y portarrollos estén disponibles en el mismo tono.
Una buena grifería de lavabo empieza por un cuerpo de latón macizo CW617N, sigue con un cartucho cerámico fiable y termina con un recubrimiento resistente al rayado y al antical. Nuestras colecciones combinan estos tres factores sin sorpresas.
Estos son los puntos técnicos que diferencian un grifo duradero de uno mediocre:
Cromo brillo, negro mate, oro cepillado, oro rosa cepillado, gun metal, níquel cepillado, blanco mate y gris champagne. Todos con tecnología PVD en acabados de color para garantizar durabilidad superior a la galvanoplastia tradicional. Los acabados cepillados disimulan huellas y gotas mejor que los brillos.
Imex es la base de nuestra selección por amplitud de colecciones (Napoles, Monza, Line, Delos, Genova, Toscana, Firenze) y por calidad-precio. Completamos con colecciones de Roca, modelos específicos de Salgar para su línea de mueble-lavabo y complementos puntuales de Grohe y Tres. Si tu proyecto incluye sanitarios, mantén coherencia con los bidés y grifería del resto del baño.
La instalación de un grifo de lavabo rara vez necesita obra si el lavabo está preparado. En reformas sobre encimera o a pared, un fontanero lo monta en menos de una hora. El mantenimiento es igual de sencillo si se hace de manera regular.
Corta el agua de la llave de paso, desmonta el grifo antiguo, comprueba el orificio del lavabo (35 mm estándar para monomando), coloca la junta inferior, aprieta la tuerca de fijación con su contratuerca, conecta los flexos y la varilla del desagüe clic-clac. Abre con calma y revisa que no haya fugas. Si instalas un grifo empotrado, respeta las cotas de la caja de embellecedor y haz la prueba de presión antes de alicatar.
Una rutina semanal de bayeta de microfibra con agua y jabón neutro es suficiente para conservar el brillo. Cada tres meses desmonta el aireador y sumérgelo en vinagre (1:3 agua) durante 30 minutos. Evita estropajos metálicos, amoniaco, lejía y limpiadores abrasivos. No uses limpiadores tipo quitacal agresivos en acabados PVD de color.
Un grifo de calidad se repara. Cartuchos, aireadores, flexos y varillas de desagüe clic-clac son piezas comunes. Si detectas goteo constante con el grifo cerrado, lo más probable es cambiar el cartucho. Consulta siempre el código del modelo y guarda el manual. Para piezas sueltas revisa nuestros recambios de grifo.