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La encimera con lavabo integrado es el formato más limpio que existe en un baño: seno y tapa forman una sola pieza, sin rebordes, sin silicona perimetral, sin aristas donde se acumule cal. El resultado es una superficie continua en cerámica, solid surface, porcelana sanitaria o resina mineral que se ancla directamente sobre el mueble y convierte la zona del lavabo en un plano monolítico, fácil de limpiar y duradero.
La encimera con lavabo integrado, también llamada encimera lavabo integrado o encimera monobloque, es una pieza única en la que el seno (o los senos) del lavabo se moldean dentro de la misma tapa. No hay junta, no hay cordón de silicona, no hay posibilidad de que se despegue la pieza del tablero. Es la solución preferida en baños principales, en hotelería y en proyectos donde prima la higiene y la continuidad visual.
Frente a los lavabos sobre encimera tradicional, la versión integrada aporta limpieza extrema y fabricación a medida, pero limita la variedad estética de cuencos y acabados. Frente a las encimeras para sobreponer sin lavabo, ofrece el conjunto ya resuelto: el taladro, el desagüe y el fondo del seno vienen de fábrica.
En nuestro catálogo la serie Etna y la serie Aries representan la opción cerámica. Son piezas en cerámica sanitaria esmaltada, en blanco brillo, blanco mate y negro mate, con formatos 60, 80, 100 y 120 cm. La cerámica es no porosa, resistente al rayado y a productos químicos domésticos, y mantiene el brillo durante años. Hay también versiones de gran formato (141 y 151 cm) con doble seno, ideales para baños principales.
La porcelana sanitaria (vitreous china) es una evolución de la cerámica con absorción de agua inferior al 0,5 %. Las series Constanza y Aire en nuestro catálogo trabajan con porcelana blanco brillo en medidas 60, 80, 100 y 120 cm, con doble seno (2s) o seno central, con o sin orificio de grifo. La porcelana ofrece un acabado esmaltado más fino y uniforme.
El solid surface (Krion, Corian y similares) y la resina mineral con gel coat permiten fabricar encimeras monobloque de gran formato, reparables, termoformables y con acabado cálido al tacto. Son materiales homogéneos: si aparece una marca se puede lijar con grano fino 1500–2000 y recuperar el aspecto original.
La elección se apoya en cuatro pilares: medidas del mueble, tipo de seno, material y compatibilidad con la grifería. Recorrer este checklist evita errores caros en obra.
Las encimeras con lavabo integrado se fabrican en anchuras estándar de 600, 800, 1000 y 1200 mm para baños convencionales, y en formatos XL de 1410 y 1510 mm para baños principales. El canto habitual es de 40 mm en solid surface y 18–25 mm en DM con base cerámica, aunque existen versiones con faldón decorativo. Reserva 2–3 mm de tolerancia respecto al ancho del mueble para facilitar el ajuste.
El seno central domina el conjunto y se usa en baños de paso (60, 80, 100 cm) y también en versiones XL centradas de 141/151 cm. El doble seno (2s) es la opción canónica para baños principales con dos usuarios: separa ejes y permite dos griferías independientes. A partir de 1200 mm funciona correctamente el doble seno; por debajo, el seno central sigue siendo más práctico.
Las versiones con taladro están pensadas para grifos monomando estándar. Las versiones sin taladro exigen grifería a pared o instalada sobre la propia encimera mediante taladro posterior. Si aún no has decidido la grifería, elige sin taladro: siempre puedes perforar después con broca de 35 mm.
Revisa que el mueble soporte el peso de la encimera cerámica o porcelánica (pueden pesar 50–80 kg en formatos grandes) y que la estructura del cajón permita el paso del sifón. Combina la pieza con grifos de lavabo proporcionados: caños medianos en senos estándar, caños altos para senos bajos y apoyados.
El material marca el comportamiento frente al uso y el lenguaje estético del baño. En la familia de encimeras con lavabo integrado estos son los más relevantes.
El blanco brillo conserva la luz y el aspecto clásico del baño. El blanco mate y el negro mate definen ambientes contemporáneos; requieren limpieza más cuidadosa para evitar marcas de cal. Existen también versiones bicolor y acabados porcelánicos con veteado tipo mármol para baños de autor.
Una encimera monobloque dialoga bien con muebles de baño de líneas puras, con frontal sin tiradores o con toallero frontal como único elemento decorativo. En baños contract y hotelería es el formato más habitual por su higiene y facilidad de limpieza.
El montaje combina trabajo de fontanería y albañilería ligera. No requiere obra pesada pero sí precisión en las cotas.
Asegúrate de que el mueble sea capaz de soportar el peso de la pieza. En solid surface grandes formatos puede llegar a 40–60 kg; en cerámica y porcelana, 50–80 kg. Refuerza si es necesario con travesaños internos. Verifica nivel del mueble antes de colocar la encimera.
La fijación habitual es atornillada con escuadras desde el interior del mueble, complementada con silicona neutra antimoho en el borde trasero contra pared. En modelos pesados se añade pegado estructural sobre el tablero superior del mueble. Nunca apretar excesivamente: el esmalte cerámico puede fisurar.
El desagüe típico sigue la norma de 40 mm con sifón botella o de pared. Conecta primero la válvula al seno, después el sifón. Para la grifería con taladro usa kit de juntas suministrado; para grifería mural, termina el latiguillo por la parte trasera del mueble. Comprueba ausencia de fugas en ambos sentidos.
Cerámica y porcelana: jabón neutro y agua tibia, bayeta suave. Solid surface: cualquier limpiador doméstico no abrasivo; marcas persistentes se eliminan con lijado fino. Evita estropajos de acero y productos con amoniaco concentrado sobre las versiones mate.