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Los dosificadores de jabón son el accesorio que convierte el lavado de manos en un gesto preciso y discreto. Sustituyen a los envases comerciales sobre la encimera y devuelven uniformidad estética al baño. En Carintia trabajamos dispensadores de jabón en latón con acabado PVD, acero inoxidable, cristal y piezas mixtas con recipiente de vidrio y pulsador cromo, oro o negro mate, adaptados tanto a instalación mural como a sobremesa.
Un dosificador de jabón (o dispensador de jabón) es un recipiente rellenable dotado de un pulsador superior que libera una dosis controlada de jabón líquido o gel hidroalcohólico. Forma parte de los accesorios de baño más usados a diario y cumple dos funciones: dosifica con exactitud y homogeneiza el lenguaje visual del baño, eliminando envases comerciales vistos.
En nuestro catálogo conviven dos familias principales: los dosificadores de encimera (sobremesa, apoyados junto al lavabo) y los murales (atornillados o encolados a la pared). Las series Pirenei y Samoa proponen acabados cepillado, oro, oro mate, cromo y negro mate, coordinables con jaboneras para lavabo y portacepillos del mismo conjunto.
Es el formato más popular en baños domésticos: un recipiente (vidrio, metal o cerámica) con pulsador metálico que se deja sobre la encimera junto al lavabo. No requiere instalación y se rellena fácilmente desenroscando la tapa superior. Permite cambiar de ubicación y combinar varios dispensadores (jabón de manos, crema, gel hidroalcohólico) a la vez.
Se fija a la pared, habitualmente al lado del lavabo o en la zona de ducha. Libera superficie en la encimera y es más higiénico en baños de uso intensivo porque evita que el recipiente resbale por el contacto con agua. Se alimenta por la parte inferior con un depósito extraíble.
Es la opción premium para proyectos contract: el cuerpo queda oculto tras la pared y solo asoma la boquilla y el pulsador. Requiere obra previa y se reserva para hotelería y baños de diseño.
La elección combina formato (mural o encimera), capacidad, material y acabado coordinado con la grifería y el resto de accesorios.
Si tu baño no tiene mucha encimera libre o hay varios usuarios, el modelo mural es más limpio y duradero. Si priorizas flexibilidad y cambios estacionales (jabón de manos en invierno, gel hidroalcohólico en verano), el formato de encimera es más versátil.
Los dosificadores de baño doméstico rondan los 200–300 ml. Tamaños mayores son adecuados en baños de uso intensivo o cocinas. Revisa que la boca sea ancha para facilitar el rellenado y evitar derrames.
Elige el acabado a juego con los grifos de lavabo y con los demás accesorios: las series Pirenei y Samoa incluyen jabonera, portacepillos y toallero en el mismo lenguaje, facilitando la coordinación. Los acabados PVD (oro, oro mate, negro mate) resisten mejor que cromados convencionales a productos químicos del baño.
La mayoría de dispensadores funcionan bien con jabón líquido, gel de manos y gel hidroalcohólico. Jabones muy densos pueden obstruir boquillas estrechas: revisa el diámetro de salida si planeas usar jabones artesanos o con exfoliantes sólidos.
El material define la durabilidad y el lenguaje visual del dispensador. Estas son las combinaciones más habituales.
La fórmula más fiable es elegir toda la familia en el mismo acabado: dosificador, jabonera de baño, portacepillos, toallero y portarrollos. Nuestros conjuntos Pirenei (cepillado, oro, oro mate) y Samoa (cromo, negro mate) están pensados para esta coordinación total.
En baños minimalistas funciona el acabado negro mate o cromo cepillado. En baños cálidos con madera y beige, los oros (oro mate, oro rosa) aportan coherencia. Para baños pequeños, el modelo mural libera encimera y da sensación de amplitud.
Los dispensadores de encimera no requieren instalación. Los murales se fijan en pocos minutos.
Marca la posición a una altura cómoda (entre 110 y 130 cm del suelo, siempre por encima del lavabo). Pre-taladra la pared, coloca tacos adecuados al material (cerámica, alicatado, pladur) y fija la base. Algunos modelos permiten encolado sin taladro con adhesivo estructural, ideal en alquileres.
Desenrosca la tapa superior y rellena hasta 1 cm del borde. Limpia la boquilla cada dos o tres rellenados con agua tibia para evitar obstrucciones. Los muelles del pulsador duran años si se mantienen libres de jabón seco.
Limpia con bayeta microfibra y jabón neutro diluido. Evita productos con amoniaco o lejía concentrada sobre los acabados PVD oro, oro rosa y negro mate. Seca con paño suave para evitar marcas de cal, sobre todo en zonas con agua dura.