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Las perchas de baño son el colgador rápido para albornoz, toalla o prenda mojada. Se eligen por número de ganchos, acabado y sistema de fijación. Una percha mural bien situada descongestiona el toallero y ordena la zona de ducha.
La percha de baño se clasifica por número de puntos de colgado y por geometría del gancho. En catálogos profesionales encontrarás desde la percha simple minimalista hasta el perchero baño de tres ganchos en formato lineal.
Un único gancho, el formato más versátil. Se coloca detrás de la puerta, junto a la ducha o en la cara interior del mueble. En series como Essential, Practic o Pirenei la percha simple mantiene el lenguaje geométrico del resto de accesorios: cilindros redondeados o aristas prismáticas.
El colgador doble permite colocar dos prendas sin contacto, ideal para albornoz y toalla, o para dos usuarios. El gancho superior se reserva para la prenda de uso más frecuente. Importante dejar 10 cm libres a cada lado para que las prendas no choquen con mamparas o marcos.
La percha triple distribuye tres ganchos sobre una pletina horizontal. Resulta útil en baños compartidos o en zonas de vestidor. También existen formatos lineales con cuatro o seis colgadores, más habituales en pasillos o vestíbulos que dentro del baño.
La percha de baño se selecciona por carga, ubicación y coordinación con la serie de accesorios. Improvisar con un colgador suelto de ferretería suele romper la coherencia del conjunto.
Un albornoz mojado pesa 1,5-3 kg. Las perchas simples atornilladas soportan 8-12 kg sin esfuerzo. Las perchas con adhesivo estructural se limitan a 3-5 kg por gancho. Si el cuelgue va a soportar albornoz + toalla simultáneamente, mejor atornillado.
Lo habitual es situar la percha detrás de la puerta del baño o en la pared junto a la ducha, dentro del alcance desde la mampara. Altura: 170-180 cm para adultos, 110-130 cm en baños infantiles. La percha albornoz de ducha debe quedar a máximo un paso desde el plato de ducha.
Las perchas deben compartir acabado con toalleros murales y portarrollos. Un perchero baño en cromo junto a un toallero en negro mate genera ruido visual. Revisa también la coordinación con la grifería y con tiradores de mueble.
En azulejo y gres porcelánico, atornillado con taco widia. En pladur con refuerzo, tacos específicos. En paneles sin refuerzo, adhesivo estructural solo para perchas simples ligeras.
El colgador baño se somete a uso diario y a humedad ambiente constante. Un buen material base con tratamiento PVD dura toda la vida útil del baño.
Las perchas premium son de latón macizo cromado o acero inoxidable AISI 304. Las gamas medias usan zamak con recubrimiento. El latón y el inox se notan en peso: una percha simple de calidad supera 200-300 g, frente a los 100 g de modelos económicos.
Encontrarás cromo brillo, cromo mate, negro mate PVD, oro cepillado, oro rosa, gun metal, níquel cepillado e inox cepillado. El PVD requiere limpieza con microfibra y jabón neutro, sin ácidos.
Las perchas dialogan con el resto de accesorios. Combínalas con la misma serie de portarrollos, escobillero y toallero. Si el baño tiene mampara de ducha con perfil negro, el negro mate en accesorios refuerza la lectura de conjunto.
Es la fijación por defecto. Marca el punto, taladra con broca widia (azulejo) o diamantada (gres porcelánico). Usa taco Fischer SX y tornillo inoxidable. La percha suele incluir embellecedor que oculta el tornillo tras el montaje.
Para perchas ligeras en pisos de alquiler, cinta VHB 3M o adhesivo estructural de poliuretano. Requiere azulejo limpio y desengrasado con alcohol isopropílico, 90 segundos de presión y 72 horas de curado antes del primer uso. Limita la carga a 3-5 kg.
Paño de microfibra con jabón neutro una vez por semana. Secado tras humedad intensa. En cromo, agua con vinagre blanco al 10% ocasional. En PVD, nunca ácidos ni estropajos: rayan la capa de forma irreversible.